Personajes | Guillermo Saccomanno (62)

“La escritura se ha tinellizado”

Vive en Villa Gesell y su última novela, “El oficinista”, fue premiada. Narcisismo, best-sellers, Vargas Llosa y porteños fashion.

Por Federico Mayol (desde Villa Gesell)

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Guillermo Saccomanno no extraña para nada Buenos Aires, y tiene sus motivos. Su pequeña pero coqueta casa de ladrillo en Villa Gesell está a unos pasos del mar. Sólo la separa un médano y una callecita de tierra. “Estoy acá hace 25 años. Buscaba algo cerca de Buenos Aires que tuviera mar, porque Gesell tiene tranquilidad, intemperie y un cierto grado de cobertura semiurbana”, dice el autor de “El oficinista”, su última novela, galardonada con el Seix Barral Premio Biblioteca Breve 2010. Saccomanno podría comparar la vida frente al mar con los efectos de las drogas. “Acá hasta el kiosquero está fumado”, exagera.

En realidad, la búsqueda de otro estilo de vida, hastiado del mundo publicitario, obedeció en gran medida a un proceso de desintoxicación. “Chupaba bastante y tomaba pastillas, cuando vine acá empecé a dosificar”, asegura. De todos modos, el colaborador del suplemento cultural Radar de “Página/12” y participante del ciclo “Verano Planeta” no se priva de nada: los asados y una buena botella de vino tinto son moneda corriente. “Alguien me dijo una vez que cuando elegís un lugar para vivir, elegís lugar para morir”, confía.

Noticias: ¿Va a ser Gesell entonces, ese lugar?

Guillermo Saccomanno: Yo creo que sí. Tengo 62 años, voy para 63, y me da la impresión de que este es mi lugar.

Noticias: ¿Y qué le produce viajar a Buenos Aires?

Saccomanno: Antes de viajar empiezo a sentir vértigo, me empiezo a rayar. Me quedan cada vez menos amigos allá, la cosa se va cortando. Lo de la amistad también incide, porque acá todos los días te podés encontrar con un amigo. Allá, si te querés encontrar con un amigo, tenés que hablar por teléfono, y que el otro no tenga nada que hacer.

Noticias: Y acá ya tiene su rutina armada.

Saccomanno: Sí. Corregís, te tirás a dormir una siesta, te levantás y seguís laburando, y estás todo el día metido en la zona de escritura, como decía Saer. No importa si es bueno o malo, estás laburando, después se ve. No lo sentís. Cualquiera que te quiera joder desde Buenos Aires tiene que marcar el 02255, ya es larga distancia. Acá tenés tranquilidad, lo único que consumo es en libros y discos. Una vez que llenaste la heladera, ¿en qué hay para gastar?

Noticias: Usted dijo alguna vez que acá, sin un peso, es rico.

Saccomanno: Acá sos rico. ¡Ojo, no voy a hacer la lírica, tenés que tener para llenar la heladera! Pero se puede vivir de manera más austera que en Buenos Aires. El incentivo de consumo es menor.

Noticias: ¿Y en qué gasta la plata? ¿Cuáles son sus lujos?

Saccomanno: Hacer asado, y acá podés tomar buen vino (ríe). Además, hay otra cosa. El mar es algo tan inmenso, tan infinito que te devuelve a tu pequeñez, a tu escasa dimensión humana. Es mucho más difícil creértela, especialmente cuando uno hace una tarea en la cual pesa la vanidad, pesa el narcisismo, que todos tenemos.

Noticias: ¿Es muy narcisista?

Saccomanno: Creo que sí, con la escritura, con los libros y con determinadas situaciones cotidianas.

Noticias: ¿Y por qué esa decisión de cambiar de vida?

Saccomanno: Porque me tiraba cada vez más la literatura, y además me daba cuenta de que si vos trabajás en publicidad, ¿cuál es tu objetivo? Creo que la guita, no hay otro, el que diga lo contrario miente. No digo que con la literatura no te interese ganar guita o ganar un premio...

Noticias: O sea que en un momento de su vida tuvo como objetivo la plata.

Saccomanno: Tuve la guita como objetivo en determinado momento, por ejemplo para arreglarles la casa a mis viejos cuando estaban mal, en Mataderos. Después llegué a tener un departamento de un ambiente en Buenos Aires, y dije “ya está”, ya más que eso no quería. Y después me vine para acá. Este lugar no lo cambio por nada.

Noticias: ¿Llegó a hacer buena plata en algún momento?

Saccomanno: Con la publicidad pude vivir bien.

Noticias: ¿No extraña nada de ese mundo?

Saccomanno: Nada, nada. Es más, no extraño nada de Buenos Aires. Pero no extraño porque Gesell es uno de los pocos lugares en el país en el que en invierno hay cinco librerías activas. No es casual que tanta gente haya elegido este lugar. Por ejemplo, acá está viviendo desde hace años un amigo, Juan Forn. Nos conocemos desde hace 30 años, y dos veces por semana, tres, viene por acá.

Noticias: ¿Y se juntan a criticar a Buenos Aires?

Saccomanno: No a criticar a Buenos Aires, sino a criticar ciertas conductas porteñas.

Noticias: ¿Por ejemplo?

Saccomanno: Y, la cosa fashion de Palermo, esa movida medio pavota. En Buenos Aires no se puede entrar en nada en profundidad, el ritmo te vuelve mucho más superficial. Es como que estás al tanto de todo, pero en profundidad no entrás en nada. Uno es dueño de su tiempo.

Saccomano es dueño de su tiempo y se lo nota extasiado con Villa Gesell, aunque también reconoce que la pasó mal. El año pasado, una dura meningitis lo tuvo al borde de la muerte. “Casi muero, la pasé mal, al punto que hay momentos que no recuerdo, los síntomas son los de un accidente cerebro vascular”, detalla. Agradece con emoción a los médicos locales, y recuerda de nuevo que sintió miedo: “Me cagué en las patas”.

Noticias: ¿Nunca pensó en volverse?

Saccomanno: No, volverme, no.

Noticias: ¿Sus amigos porteños lo envidian o creen que está loco?

Saccomanno: Algunos me dicen que estoy rayado. Yo no me siento así, estoy a gusto con mi vida, hasta agradecido. Casi palmo y me salvaron en un hospital.

Noticias: ¿Cuánto tiene de usted “El oficinista”? Es un personaje muy complejo, con alto grado de paranoia.

Saccomanno: Creo que todos los personajes tienen que ver con parte de uno.

Noticias: ¿Todas sus historias tienen algo de usted?

Saccomanno: Yo creo que sí, en todos uno pone parte de uno, así el personaje sea un mecánico o la señora de acá a la vuelta. Uno le mete cosas suyas.

Noticias: ¿Cómo ve este fenómeno de ventas de libros periodísticos que hoy son best-sellers?

Saccomanno: En principio, eso no es literatura. Pasó con las biografías no autorizadas, con los libros de escrache. Son momentos, pero pasan y siguen de largo. No estoy desdeñando el periodismo, sino este tipo de género. Lo que funciona hoy es el sensacionalismo y el amarillismo, y creo que pasa, como pasan los libros de autoayuda.

Noticias: ¿Y por qué cree que funciona?

Saccomanno: Funciona porque le dan mucha manija los medios, y porque tiene que ver con el escándalo. Cada tanto voy a la librería de acá y miro las novedades, y la verdad es que es muy pobre el panorama. Pero no lo descalifico porque se vendan. Yo creo que hoy hay plumas interesantes laburando.

Noticias: ¿Ve un buen momento de la literatura?

Saccomanno: La respuesta es riesgosa. Está pasando algo muy interesante, y es que se publica mucho. Y siempre es mejor que se publique mucho.

Noticias: ¿Y no se publica cualquier cosa?

Saccomanno: Se publica cualquier cosa, pero también hay editoriales chicas que están haciendo movidas. Y esto es interesante. Eduardo Belgrano Rawson me parece un gran escritor, me interesa José Pablo Feinmann, ciertos aspectos de como piensa la política, Abelardo Castillo, Andrés Rivera.

Noticias: ¿Qué opina del Premio Nobel a Mario Vargas Llosa?

Saccomanno: (Piensa) No me disgusta. Yo creo que Vargas Llosa es un gran escritor, esto es indiscutible. No comparto sus posiciones políticas, pero de todos modos sus posiciones políticas están en contradicción con su obra.

Noticias: ¿Es más fácil hoy ser escritor?

Saccomanno: No. Yo creo que hoy cualquiera se considera escritor. El tiempo es el que indica si sos escritor y qué clase de escritor sos. Este es un laburo de paciencia. Los escritores están más interesados a veces en salir en televisión que en quedarse en su casa escribiendo. Se ha tinellizado también, en buena medida. Yo estoy convencido de que si Cortázar se presenta hoy en una gran editorial con “Bestiario” o con “Rayuela”, se tiene que hacer un enema con la resma. Nadie vive de la literatura, no se puede.

Noticias: ¿Y usted no vive de esto?

Saccomanno: Yo vivo de la literatura en la medida en que tengo dos premios, el Premio Nacional, y el Premio Municipal, que son dos subsidios de por vida. Vivo de subsidios a partir de haber ganado estos premios, pero porque me rompí el orto, y lo digo en criollo. Acá hay mucha mentira. Un pibe que saca un primer libro y la crítica lo trata más o menos bien, ya parece que caga más alto que el culo. Y no es así. La literatura se abre camino, tarde o temprano, por un lugar o por otro.