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Un luminoso secreto

“Le Bistrot”. Córdoba 946. 4322-0068, int. 361. Reservas. Lunes a viernes de 8 a 20. $ 40 a $ 60 (no se sirven bebidas alcohólicas).

Por Fernando Vidal Buzzi

 

El acto de comer generalmente se suma al de hablar, lo que es razonable ya que nos reunimos para disfrutar y compartir. Las grandes ciudades, como Buenos Aires, cuentan con muchos restaurantes, lo cual obligaría a una extensa y hasta compleja ordenación. Por ejemplo, ¿dónde encontramos un espacio de razonable nivel gastronómico ubicado en un sanatorio o una escuela? Suena difícil, pero la habilidad y la imaginación del hombre casi siempre triunfa, encontrando una solución satisfactoria. El lector se preguntará a qué viene este párrafo medio extraño, pues simplemente al hecho de que estuvimos comiendo en el restaurante de la ¡Alliance Française!, famosa institución dedicada a la enseñanza de un idioma tan atractivo que, además, es considerado mundialmente como la lengua oficial de la gastronomía.

La casa de la Alliance porteña cuenta con una buena cocina, y el acceso al edificio de la institución es fácil: una vez que entró, enfila por el pasillo a su derecha, camina hasta el final y allí se topa con el salón del restaurante: 24 mesas y 48 cubiertos, un espacio quizá algo apretado, pero que ya hace años alimenta no solo a los alumnos sino a muchas personas que lo eligieron porque les gusta su cocina. Está abierto al público de lunes a viernes de 8 a 20, pero no se vende ni permite nada alcohólico; no proteste y piense que, en última instancia, está comiendo en una escuela.

El salón elegido para su instalación es pequeño, quizá algo abigarrado, pero espectacularmente iluminado por la belleza de los magníficos cristales del vitraux que decora una de sus paredes que, al dar a un patio, está iluminados por la luz del día, testigos de otras épocas de esplendor porteño.

Patricia Courtois, titular del restaurante, demuestra una particular habilidad, que potencia con un personal femenino bien entrenado. Su amplio menú surge casi milagrosamente, vistos sus muy buenos resultados en tan poco espacio, y esta basado en una culinaria con platos franceses, europeos y porteños, ordenados prolijamente. Ejemplos: una amplia y variada selección de ensaladas; entradas: quiche du jour, arvejas “Bonne Femme”, “Croque Madame”, mozzarella a la milanesa, tortilla de papas; pastas y arroces, papardelle a las hierbas, soufflé de queso y espinaca, spaghetti a la putanesca, risotto con hongos; carnes: colita de cuadril, saltimboca a la romana, pastel de papas, milanesas con puré, Bismarck con coleslow, goulash, spätzl; pescados: merluza a la romana, “cazuela de la abuela”, mejillones a la provenzal, rabas a la romana; pollo, suprema rellena, pollo a la portuguesa, suprema a la mostaza; postres, tarte tatin, crême brulé, mousse de chocolate, arroz con leche, cheese cake. A estas se suman los sándwiches con nombres cinematográficos: “Belle de Jour”, “El Padrino”, “La Dolce Vita”, etc., con originales y suntuosos contenidos, en pan de muy buena calidad. En realidad sorprende el menú, ya que las mencionadas son solo algunas de las propuestas. Todos los gustos y paladares tienen garantizada su sorpresa.